Convocatoria abierta – No la Guerra. Por la Paz, los Derechos Humanos y la Vida
La guerra contra Irán es el último paso de la espiral de violencia desatada a nivel global en paralelo al auge de los discursos de odio y de los gobiernos de extrema derecha. La agresión de EE. UU. contra Irán, su ataque a Venezuela o sus amenazas y el bloqueo contra Cuba se suman a la interminable ocupación y genocidio de Israel en Palestina, pero también a los más de 4 años de guerra a gran escala en Europa desde la invasión rusa contra Ucrania o a los conflictos militares derivados de intervenciones neocoloniales en África. Todas ellas están configurando un escenario internacional de ley del más fuerte, vulneración permanente de los derechos humanos más elementales y ruptura con cualquier vestigio de derecho internacional.
Mientras la guerra se extiende como forma de resolución de los conflictos, también lo hacen las políticas de persecución de los migrantes, de la diversidad, de retroceso en los derechos de las mujeres o de negacionismo de la emergencia climática y la crisis ecológica.
La guerra y un gasto militar cada vez más desatado nos conducen a escenarios de recorte de derechos sociales y servicios públicos, encarecimiento del coste de la vida y al empeoramiento generalizado de las condiciones de vida de los y las trabajadoras.
Europa no es ajena a esta deriva. Los discursos y las políticas de odio no dejan de ganar peso, al igual que lo hacen los discursos militaristas y la importancia del gasto militar, todo ello en detrimento de la agenda medioambiental y de derechos sociales. A nivel internacional Europa ha sido incapaz de defender su autonomía estratégica. No ha respondido unida frente el genocidio en Palestina, practicando por contra una vergonzosa complicidad. Tampoco ha respondido frente a las amenazas y agresiones de EE. UU. en América Latina, para encontrarse finalmente atada de manos, por su dependencia militar, estratégica y energética frente la guerra desatada contra Irán, por la prepotencia y la impunidad de EE. UU. e Israel.
Sin embargo, el rechazo a la guerra y al genocidio es muy mayoritario en nuestra sociedad, como se ha venido poniendo de manifiesto en repetidas ocasiones en las últimas décadas en sucesivos ciclos de movilización: contra las guerras en Afganistán y después en Iraq o en las recientes movilizaciones en solidaridad con Palestina.
Por ello creemos. creemos necesaria una convocatoria abierta, plural y transversal contra la guerra que sea capaz de expresar a través de la movilización el rechazo de a este régimen de guerra y agresión permanente y al auge los discursos de odio y exclusión y a quienes lo promueven.
Por ello, nos convocamos a organizarnos para salir a la calle en las próximas semanas en convocatorias que afirmen el No a la Guera y lo traduzcan en una apuesta afirmativa en defensa de:
Los Derechos Humanos y la Convivencia: Llamamos a detener la espiral de violencia que ha desatado el autoritarismo, el militarismo y los discursos de odio que alimentan la guerra y las retóricas de exclusión a nivel global. Trabajar por la paz es, hoy más que nunca, defender nuestras libertades y frenar a quienes utilizan el miedo al «otro» para fracturar nuestras sociedades. La movilización por la paz es una forma de expresar nuestro firme compromiso con los valores democráticos y los derechos humanos.
Feminismo y sostenimiento de la vida: Frente a la guerra una mirada feminista que ponga la vida en el centro y rechace el machismo y el militarismo. Las guerras golpean con especial dureza a las mujeres, destruyen los lazos comunitarios y los cuidados que sostienen el mundo y alientan discursos contra la igualdad y el feminismo. Apostar por la paz es apostar por el feminismo y por una forma de resolver conflictos que no pase por el dominio ni la fuerza, sino por la protección de lo común y la resolución pacífica de los conflictos.
Soberanía y autonomía energética: El control de los combustibles fósiles sigue siendo motor de guerras y un instrumento de chantaje internacional que deriva en una dependencia estratégica que imposibilita cualquier proyecto soberano y autónomo. Por eso, defendemos una transición urgente hacia fuentes de energía locales y renovables que nos libere de la dependencia fósil de potencias imperialistas y de regímenes autoritarios.
Defensa del medio ambiente y emergencia climática: Reclamamos, frente al esfuerzo de guerra, la prioridad de la lucha por enfrentar la emergencia climática y la crisis ambiental global. La guerra, en Oriente Medio, en Ucrania o en África tiene un enorme impacto ambiental local y global sobre ecosistemas y sociedades que ya se encuentran en situaciones socioambientales críticas y amenazan con desviar recursos y prioridades cuando el tiempo para actuar se acaba.
Justicia Social, más derechos y mejores servicios públicos: El gasto militar no deja de crecer, el impacto de la guerra dispara el coste de la vida para las mayorías sociales y amenaza con recortar derechos sociales y servicios públicos. Decir No a la guerra es apostar por la inversión en salud, educación y medioambiente. Priorizar la eliminación de la pobreza, mejorar derechos laborales y sociales como el derecho a la vivienda fundamentales en la lucha por un futuro sostenible y justo.
Por todos estos motivos, hacemos un llamamiento conjunto a organizaciones, colectivos y personas comprometidas en defensa de la justicia social y la vida frente a la guerra y convencidas de que la paz es el único camino para garantizar un futuro para todos y todas, a colaborar y coordinarse en una movilización social los más amplia y transversal posible.
Proponemos abordar esta propuesta en una reunión abierta en el Centro Social Rey Heredia que tenga como objetivo organizar en el próximo mes una amplia manifestación contra le guerra en nuestra ciudad.
